que solo sus huellas, hilvanan sentimientos,
vueltas y vueltas, doy en la noche,
Golpeando almohadas...
creyendo que es tu cuerpo,
lo extraño hasta las lagrimas.
¿Porque a mí no me puede pasar?
¿Quién soy yo para evitar al destino?
Ya no tengo escapatoria, debo soportar.
¿Quién soy yo para evitar al destino?
Ya no tengo escapatoria, debo soportar.
Tanta angustia y dolor, tu ausencia eterna,
mi corazón te aguarda hasta que lo vengas a buscar.
Soledad compañera mía...
no permitas jamás que se borre de mi cabeza
la imagen de su sonrisa,
lo único que me queda.
Llanto sin consuelo, alma que desespera,
culmine momento para su final encuentro.
Se extraña tu caricia en los lamentos y las noches,
tu dulce mirada vuelve a mi en recuerdos y me parte en dos al medio.
He visto cuando viviste,
he visto cuando lloraste.
Ahora con esta ausencia,
muero también con tu muerte.
04/07/2004

Tus abuelos, desde estén dónde estén, te acompañan con una gran sonrisa en sus rostros
ResponderEliminar