“Un programa del cual todos hablan: incluso aquellos que dicen que no lo
ven, cosa de la que nos permitimos dudar”.
M. J. Oliván y P. Alabarces, en “6 7 8. La Creación de Otra Realidad”.
6 7 8 hegemónico, contrahegemónico o
alternativo
En este apartado se analiza al
programa 6 7 8, se buscarán sus
características y se tratará de no encasillarlo en un solo género en
particular, puesto que esto le quitaría riqueza no solo al análisis, sino
también al programa.
“6
7 8 es un programa difícil de definir en cuanto a género y formato, porque
entrecruza una variedad de recursos que provienen de distintas vertientes. (…)
es una emisión periodística que hace una intensa utilización del archivo, y
que, desde una visión en la que se destacan el humor y la ironía, se focaliza
en el análisis de lo que los medios masivos informan acerca de la política
nacional a espectadores, lectores y oyentes”[1].
Si se intenta resumir al programa en formatos o géneros, se obtendría como
resultado un programa de archivo diario, que apela no solo a programas
televisivos, sino también a textos gráficos, cortes radiales y comentarios de
redes sociales (tweeter y facebook); es periodístico y es de análisis político,
económico y social; es crítico con ribetes humorísticos, sarcásticos e irónicos;
es de opinión, ya que sus integrantes e invitados emiten sus puntos de vista y
opiniones a partir de los informes presentados en la mesa; etc., etc., etc. Es,
en definitiva, (…) “un programa político que utiliza el archivo para
estructurar una crítica a los medios. Y también es el primer programa que
traduce de una manera clara, la mirada oficialista y se asume como oficialista”[2].
Esta caracterización no es menor, ni
exagerada. 6 7 8 es todo eso y más. Es
tomar al programa desde un punto de vista muy lineal, superficial y hasta
acabado en esas definiciones. La idea es profundizar un poco más de lo que se
puede ver en la pantalla. En la apertura del programa, su conductor empieza
diciendo: “los acompañamos en este resumen critico de los medios”[3].
Lo curioso y novedoso de este programa es la crítica, también como se la
presenta en sus informes. A veces sigilosa, otras veces se lleva puesto todo lo
que tiene por delante. Es la primera vez que se habla de los medios desde un
medio, que se habla de la ética y responsabilidad de los medios de comunicación,
periodistas y trabajadores de prensa, desde la prensa misma. Independientemente
de las formas y los formatos que utiliza, es un programa de crítica política,
de crítica social y de crítica mediática y periodística.
La metodología del programa, desde
la producción, es la siguiente: se presenta un informe realizado íntegramente
con archivos de noticias e informes de hechos de ese mismo día, todos recortados
y resumidos de distintos medios (televisión, radio, gráfica e internet); al
finalizar la presentación del informe, se lo debate, se lo discute, se lo
piensa y se lo crítica, no solo por parte del panel fijo del programa, sino
también por los invitados que van al piso. Pero acá está lo más curioso de la
crítica, no es solo un “me gusta” o un “no me gusta” lo que veo del informe, no
es solo “estoy de acuerdo” o “no lo estoy”, a pesar de que se empieza por esas
razones; sino que, siempre se termina realizando con todos los aportes de la
mesa, un análisis de lo que se ve en ese informe, para finalizarlo, no siempre,
con una síntesis o conclusión donde se puede interpretar una posición
ideológica y política sobre una realidad presentada en el informe. Esto no deja
de ser una recorte de la producción de 6
7 8, que defiende desde el principio, una postura radicalmente oficial del
Estado Nacional. Es decir, a pesar de todo lo novedoso, o la vuelta que se le
da al programa, no deja de ser un recorte de la realidad, puntos de vistas
parcializados de lo que todos vemos y conocemos como la Realidad.
“Diego Gvirtz dice en el libro de
Carlos Ulanovsky y Pablo Sirven, ‘Que
Desastre la TV’, que [TVR][4]
deliberadamente es un programa subjetivo, que tiene una opinión: ‘Hacemos
periodismo subjetivo, que no es otra cosa que lo que hace la mayoría de los
programas, solo que nosotros lo hacemos explicito y blanqueado; no perseguimos
la verdad, solo opinamos’”[5].
Este punto es cierto, y es también muy novedoso para la forma actual de hacer
periodismo, pues, siempre estuvo como “mal visto” adherirse bajo las filas o
bajo los lineamientos de un poder en particular, y si es del Gobierno Nacional
aún más, no es parte de una ética periodística, según se dice entre colegas.
Si las discusiones sobre la
subjetividad y objetividad de las miradas o informes ya es una etapa superada,
es decir que se sabe que cada una de estas, están marcadas por todo un fuerte
arraigo cultural, ideológico, y porque no también político y económico ¿Por qué
no modificar ese punto de vista sobre la ética periodística? ¿Por qué no
definir de entrada los lineamientos que cada periodista persigue? Resumiendo la
crítica: ¿Por qué y para qué criticar a periodistas y tildarlos de poco
profesionales solo por el hecho de decir, defender y dirimir posturas a partir
de la ideología? De ésta forma, sería una manera más sincera de informar,
sabiendo las posturas ideológicas y los compromisos políticos que tiene cada
periodista o trabajador de prensa. Tal vez sea mucho más fácil y productivo
decir, por ejemplo: “nosotros no somos la realidad, sino solo una simple mirada
[recortada] de la misma”[6].
Volviendo al análisis del programa, “en
poco tiempo, 6 7 8 se transformó en
un espacio muy valorado por sus seguidores y radicalmente condenado por sus
críticos. (…) dejó de emitirse de lunes a viernes de 20.00 a 21.00 horas para
pasar al prime time con ello, ganó
media hora y sumó una edición especial los domingos, siempre dependiente de la
programación futbolística del canal”[7].
Esto habla mucho de la importancia que toma el programa defendiendo intereses
políticos estatales, puesto que “el programa no puede analizarse fuera de su
contexto de aparición: la primera entrega de 6 7 8 fue en un año en el cual [a raíz de] las elecciones parlamentarias
(…) los primeros programas estuvieron atravesados por el debate electoral. Fue,
también, el momento en que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual
llegó al Congreso en medio de un enorme debate con posiciones radicalizadas,
entre ellas una fuerte campaña por parte de los conglomerados multimedíaticos
(Clarín, Grupo Vila-Manzano o los medios ligados a Prisa), que consideraban que
la aplicación de la legislación afectaría gravemente la libertad de prensa. (…)
En ese marco, 6 7 8 se posicionó rápida
y eficazmente como un programa oficialista, que reproducía las posiciones
gubernamentales y las defendía con un ardor no exento de humor, así como con
duras críticas a los adversarios. Hacia agosto de 2010, las discusiones
respecto del caso Papel Prensa volvieron a poner de manifiesto la centralidad
del programa en la difusión y defensa de la agenda oficial”[8].
Una cuestión de
agenda
Antes de avanzar con el análisis del
programa, tenemos que hablar necesariamente de lo que es una “la agenda
mediática”, estudiada como agenda setting
desde las Teorías de la Comunicación. Una agenda de contenidos, o agenda
mediática, es la información y los hechos más relevantes para los medios de
difusión, lo que no debe dejar de pensarse y hablarse. Es decir, a partir de la
agenda, un medio no dice cómo vas a
pensar, sino en qué vas a pensar. En
caso de la agenda setting, lo que se expone como lo más importante dentro de
las noticias, también son miradas parciales y recortadas de una realidad, que
está siendo reinterpretada por los medios. La lucha de los medios más
importantes está en la monopolización de esa agenda ¿por qué motivo? Porque el
manejo de una agenda, garantiza que cierta cantidad de consumidores preste
atención a la información del medio, lo que implicaría una venta segura sobre la
mirada de esa realidad recortada que tiene el medio, como así también a los
productos y servicios y las empresas que apoyan ese recorte de ese medio en
particular. La monopolización de la agenda de contenidos genera el poder decirle a los consumidores en
qué van a pensar en el día de hoy, lo que implica poder dirigir o redirigir
opinión pública sobre un hecho, sobre un personaje, sobre una política o sobre
un modelo económico de país. 6 7 8 le
disputa parte de ese monopolio de agenda a la “corpo mediática”; pero en este
caso, la producción del programa y sus integrantes, trabajan con otras
herramientas reformuladas y redefinidas a su disposición: la crítica, la
comparación (nadie resiste un archivo), la frontalidad, la veracidad y variedad
de las opiniones. No es que no se utilizaban estos mismos recursos, solo que a
partir de 6 7 8, se le da una nueva
utilidad: la subjetiva.
A partir de la disputa del monopolio
de agenda, el papel que juega 6 7 8 -compartiendo
la idea con Alabarces y Oliván de que es un programa híbrido-, la utilización de
esos recursos, es para realizar análisis críticos de los medios y de la agenda
que muestran los otros medios; ya que, ese carácter novedoso desde la puesta en
escena del informe, y hasta las opiniones emitidas, generan una gran empatía en
el público; al mismo tiempo, una mayor adhesión por parte de los consumidores
que tendrían menos resistencia para generar una opinión pública sobre algo.
Volviendo al análisis de 6 7 8, dentro de sus primero pasos en
“La TV Pública”, fue alternativo su formato para informar; es contrahegemónico
actualmente por que, como bien dicen ellos en las emisiones, “muestran otra
forma de ver la realidad”; y, en la actualidad, como programa ya maduro, son
hegemónicos. Analicemos por qué.
Dice Enrique Guinsberg: “[hay una] creciente
importancia de los medios masivos de difusión que hoy complementan e incluso
superan en influencia a instituciones antes fundamentales y hegemónicas como la
familia, la escuela o las religiosas. (…) [Éstos] medios se han convertido en instituciones hegemónicas de la
actual vida en todos sus sentidos (social,
político, económico, cultural, etc.)”[9]. Continua diciendo: “los
medios se han convertido en fuente principal del entretenimiento y ocupación
del ‘tiempo libre’ para amplias mayorías a través de sus diferentes
programaciones (telenovelas, deportes, concursos...), así como material básico
de información se confronta con otras
visiones y/o búsquedas. No es ninguna exageración afirmar que los medios se han
convertido en las actuales instituciones hegemónicas (…). Entendiéndose
por tal la que tiene preponderancia sobre las otras y que actúa como
integradora o aglutinadora de las demás que
se apoyan en la hegemónica”[10].
Es cierto, para que un medio se vuelva hegemónico, necesariamente tiene
que tener apoyo de otras instituciones que lo fueron anteriormente. Vale lo
mismo para 6 7 8, para poder tener un
monopolio de información, o disputárselo con otro medio o programa,
necesariamente debe tener el apoyo de las otras instituciones que fueron
hegemónicas y que reconozcan su actual capacidad para dominar opinión pública.
Tal vez no sea el caso actualmente de la iglesia como lo plantea Guinsberg en
el ejemplo de su texto; pero sí por parte del Estado, obviamente, 6 7 8 tiene su apoyo; si se debaten los
informes y puntos de vista en charlas en escuelas de investigación y
universidades, estén de acuerdo o no con la postura y posición del programa y de
la producción, de la misma manera se va autogenerando una identidad hegemónica
a través de un consenso y reconocimiento; los públicos/consumidores le irán dando
una identificación al programa a partir de la aceptación de su contenido, estén
de acuerdo o no. Recordemos que una hegemonía se da de forma callada, va a trabajar
desde la cultura para imponerse; que no se esté de acuerdo no significa que no
haya penetrado culturalmente, en especial si no hay resistencia para que no
suceda esa penetración. Se trata de generar todo un aparato cultural para
lograr dominar culturalmente con su cometido.
Retomando las etapas de 6 7 8,
fue alternativo porque cuando empezaron las emisiones, a partir de su mensaje y
la puesta en escena de los informes, se mostraba distinto, como una manera alternativa
de ver la realidad segmentada por los otros medios y programas. Una vez generada
su propia identidad de programa, 6 7 8
empieza a tener mayor repercusión, no solo con el público generando diversas
opiniones, sino también a ganarse enemigos entre los medios y periodistas,
tocados en el orgullo por las críticas recibidas por “sus propios colegas”, comienza
a verse el programa a sí mismo como contrahegemónico desde lo periodístico.
6 7 8 comienza una lucha contrahegemónica
periodística en el campo de la información: crítica la agenda mediática de los medios
hegemónicos, se los caratula a Clarín, La nación y otros medios como opositores
de un modelo de país, como opositores del Gobierno Nacional a partir de lo que
estos informan. Es contrahegemónico, porque defiende su postura ideológica
coincidente con la postura del Estado Nacional, distinto de las posturas
nebulosas de los medios privados, denominados por 6 7 8 como corporaciones o solamente “la corpo mediática”. Los
medios privados arman su propia agenda de contenidos que, justamente como cualquier
agenda armada, marcan en lo que se debe pensar, lo que se debe que tener en
cuenta, pues, lo que no aparece en la agenda de contenidos, no existe para esos
medios. 6 7 8, asumiéndose
contrahegemónico, busca la manera de mostrar lo que para “la corpo mediática” no
existe, para poder informarlo; criticando, a su vez, aquella agenda de los
medios privados, apoyándose en lo que la Presidente Cristina Fernández de
Kirchner habló en su discurso sobre dos realidades: un país real (el que ella, 6 7 8 y sus militantes ven) y otro
virtual (el que los medios privados recortan, producen e informan).
6 7 8 es también
hegemónico, por las mismas razones que los otros medios lo son. El programa
crítica la agenda de “la corpo”, a partir de ella genera opinión que acarrean
repercusiones en los otros medios y también en personalidades mediáticos,
políticas y culturales. Tiene un grupo propio de intelectuales afines al
programa y a las ideas y políticas del Estado Nacional, al igual que los medios
privados tienen sus propias cabezas tratando de atraer adeptos a sus filas. En
el caso de 6 7 8, y que lo diferencia de los medios corporativos no afines a
las políticas de estado, es que tienen acceso directo a la actividades e
informes del Gobierno Nacional, lo que le da la posibilidad de armar su propia
agenda con los contenidos que “la corpo” no accede o no le interesa acceder,
porque por decisión editorialista. Esas noticias no las consideran como parte
de la realidad. La forma de enfrentarse con la realidad de “la corpo”, es
mostrar sus puntos distantes, sus discordancias. Realiza un discurso dualista,
es decir un versus constante de
enfrentamientos discursivos. Si 6 7 8
está de un lado de la calle con el Estado Nacional, “la corpo” y sus empresas
del lado de enfrente. Obligan al público a tomar una postura por uno o por
otro, sin matizar parcialidades. Lo que lo hace gran dominador de un segmento
social, afín a los ideales y políticas estatales, así disputar la penetración ideológica
de los que aun no han tomado posturas. Las luchas hegemónicas entre 6 7 8 y “la corpo mediática” merecen un
tratamiento aparte.
Desde el mensaje: “polemizar es la tarea”
Se va a analizar el mensaje del programa de forma global. ¿Se podrá generar una identidad de programa a
partir de la presentación de los informes y de las opiniones de los panelistas
y de los invitados? Esa identidad ¿trasciende la pantalla hacia el público? Son
preguntas que tratarán de responderse en este apartado.
Hay que recordar que, el periodismo actualmente le da mucha importancia a
los mensajes de los medios o de los programas, porque a partir de ellos se
puede generar opinión en los públicos o audiencias, pues, hay una nueva generación
de este público que es muy crítica de lo que ve, lee o escucha. Además, con la
idea de agenda setting, al saber ya lo que los medios buscan, hace que desde
las producciones de los medios o desde los programas en sí mismos, busquen
efectivizar sus propias emisiones del mensaje. Recordar también que, el proceso
por cual el destinatario interpreta el mensaje, y solo a partir de su
interpretación, cierra los círculos de la comunicación. Dicho esto, volvemos al
tema de investigación.
Como todo el programa en general, no es menos difícil
analizar lo que dice. “(…) la estructura del programa está armada sobre la base
del informe, es decir, no hay debate sin informe, no hay voz propia sin
informe. Eso no quiere decir que además no haya otras cosas, sin duda, la
participación del conductor y de los panelistas es central”[11].
Las opiniones que se generan en el piso, son cruciales para motivar a ponerse
de un lado o del otro, de una vereda ideológica, “el enunciador [de los
informes] es alguien que no aparece en cámara”[12],
en esta lógica de medios actual, es “la empresa productora [la que] aparece
como enunciador”[13] de los
mensajes e informes debatidos por los integrantes del panel y por sus
invitados. En el caso de estos últimos, generalmente son afines a una ideología
política gubernamental, adeptos al modelo económico-social embanderado por el
Estado. Generalmente porque también fueron otras personalidades que no
comparten esos pensamientos, y fueron invitados con la intención de generar un
debate más amplio. Estos casos son pocos, por no decir mínimos.
Además de debatir los informes, se trata de polemizar.
¿Qué quiere decir esto? Que desde la producción de 6 7 8, con Diego Gvirtz a la cabeza, la idea es generar una
polémica a partir del informe, es una estrategia para armar e imponer una agenda
de contenidos, pues, a partir de la polémica, no solo genera posturas a
defender con las opiniones, sino también derivan posturas ideológicas las
cuales se debaten y se comparten. Se monta una escena por la cual esas posturas
se ponen de manifiesto para ridiculizar a los otros medios, a otros periodistas
o a los políticos que no estás en sintonía con las políticas del Estado
Nacional.
La idea de polemizar también es generar e identificar
esos otros que recién mencionaba, pues, a partir de ello se realiza una
identificación del programa de quien lo ve, de quienes son partidarios y
quienes se asumen como defensores de las mismas ideas. Es decir, a partir de
una estrategia discursiva, se da todo un sistema de identificación por el cual
se muestra una dualidad muy clara: un nosotros
inclusivo, que serian 6 7 8, los
medios afines, el público seguidor y militante y el Estado Nacional; versus un ellos o un los otros, donde encontramos a las corporaciones mediáticas
privadas, los periodistas defensores de estos y la oposición política.
Dice Oliván: “pese a que se cuidan las formas en cuanto
[al vocabulario vulgar o subido de tono] no se hace lo mismo en cuanto a los
calificativos. Quiero decir, todos los opositores y los periodistas de ‘la
corpo mediática’ pueden ser denostados sin ningún reparo”[14].
Esto habla también de que el mensaje es agresivo, en general se puede
ridiculizar a los opositores directamente porque es una decisión de producción
hacerlo, ya que es parte de la estrategia de focalizar los esfuerzos de armar
una identidad propia, obviamente, para poder diferenciarse de los otros medios
y opositores políticos. Es la idea de decir, por ejemplo, “nosotros los buenos
porque adherimos a las políticas de Estado, en frente los otros que son malos
por poner palos en la rueda”. Esa agresividad del mensaje es constantemente rebajada
por humoradas e ironías como recurso discursivo, pues, lo que se quiere lograr con esto es que a
pesar de la agresividad que pueden tener las opiniones descalificadoras de algo
o de alguien, pueda penetrar mucho más a partir de la risa, la ironía o la
humorada.
6 7 8 propone desde sus segmentos o secciones una espectacularización
de las noticias e informes a debatir. Pero a diferencia de otros medios, se
tratará de analizar más adelante, no es un drama lo que se muestra en su escena
televisiva, sino que muestra, y se asume discursivamente, que es posible ver
otra realidad. Además, en el caso de dar las “buenas noticias”[15],
siempre van de la mano de lo que el Estado Nacional hace o también de los
logros de personajes o personalidades argentinas en el país o en el mundo, “la
gracia y o la risa no funcionan como sarcasmo e ironía, sino también como tono
del discurso (…) hay más motivos para reírse que para estar mal”[16],
es parte de la otra realidad que se quiere mostrar.
Alabarces diría que 6
7 8 tiene un discurso referencial o autorreferencial. Se propone utilizar
la palabra Dual, pues, en las
opiniones y en los informes presentados, se dan las dos cosas al mismo tiempo;
se hace referencia de lo que los otros hacen, lo que dicen y lo que “distorsionan
de una realidad”, según la vista de 6 7 8;
y al mismo tiempo, se muestra, como si fuera una mirada de una cámara en travelling,
una autoreferencialidad de hechos que son una respuesta contrainformativa o
contrahegemónica de la referencia primera de “la corpo mediática”. Es decir, dual porque se responde a esa
referencialidad a partir de la autorreferencialidad en el mensaje de 6 7 8. Este punto ayuda para volver un
poco sobre el tema de agenda. “Podríamos decir que el programa tiene y no tiene
agenda propia. Lleva adelante un juego que consiste en que su agenda es la
discusión de la agenda del otro. Pero hay una agenda oculta que es aquello que
no retoma del discurso del otro, porque forma parte de esa agenda oculta que,
en realidad, sí tiene. Ahí está la posición de vocero gubernamental”[17].
Es decir, en el juego de lo que no aparece en la agenda del otro, porque para
el otro no existe como realidad, sí es relevante para 6 7 8, por lo que forma parte de su propia agenda.
Esto lleva a mencionar otra característica del mensaje:
es contestatario por naturaleza. 6 7 8
no puede verse de otra manera que no sea la de contestatario. El programa fue
concebido para replicar, en primera instancia, una agenda monopólica de
contenidos e información de los medios dominantes; y, en segunda instancia, a
partir de su autorreferencialidad mencionada, realizar un recorte propio de la
realidad y generar su agenda de contenidos e información. “Los medios de comunicación son los grandes constructores de la
hegemonía política, social y cultural. Son los formadores del sentido común (…)
que es la materia prima de la dominación cultural”[18],
es lo que se disputa diariamente en el campo de la información: el control y
manejo de la opinión pública a partir de la formación del sentido común.
Otro característica del mensaje es que “el programa es
redundante en todos los sentidos (…) un detalle que no es menor: en los
informes, el locutor lee lo mismo que está en el texto”[19].
Esto es otro recurso de producción utilizado para la enunciación del mensaje.
Como técnica publicitaria o de marketing, la repetición de información, datos u
opiniones, sirve como penetración de esa información, datos u opiniones. Desde
la socialización, los primeros hábitos son aprehendidos por repetición; de la
misma manera, las campañas publicitarias utilizan la repetición para anclar una
idea de consumo de un producto en particular. Los informes presentados en 6 7 8 tienen esa intención, repetir para
la fijación o anclaje de las opiniones del panel e invitados. Los informes se
repiten diariamente, solo con algunas modificaciones para realizar un
seguimiento del mismo informe; se agregan distintos aportes, opiniones y
repercusiones de la noticia o informe presentado. A su vez, como en cada
programa asisten distintas personalidades del medio, al repetir el informe se
realizan nuevas opiniones por parte del panel y de los invitados, que luego
suelen ser también agregados en forma de archivo en el informe en los días
siguientes. El seguimiento de la noticia como informe en 6 7 8 puede durar tres o cuatro días máximo. Y, a veces,
dependiendo de la repercusión de agenda de contenidos se pueden tomar los
mismos informes presentados en ediciones anteriores como archivos para otros
informes, es decir, se retroalimenta de los mismos informes.
Para finalizar, también es un discurso dual desde lo
ideológico, porque dentro de las opiniones, lo que se emite en el mensaje se
mezcla siempre con lo político y lo informacional. Lo que se informa desde la
producción con los archivo son esos dos discursos; primero, la referencialidad
y autorreferencialidad del discurso; y en segundo lugar, desde el mensaje que
se critica a lo periodístico e informacional de los periodistas, medios y
programas a través de un debate ideológico; donde se relaciona el trabajo de
alguien en un medio con la defensa de posturas políticas, que en pueden
coincidir o no, pero se presuponen ciertas. Como que la política y lo periodístico
van de la mano siempre, desde el punto de vista del programa y de su producción,
y no se pueden separar. Hay que dejar en claro algo más, “no hay cinco miradas
diferentes sobre los medios que van variando y equilibrando entre sí. Hay una
sola mirada”[20] y es la
de la producción del programa, bajando línea desde su ideología y posición
política, coincidente con la del Estado Nacional.
El mensaje hegemónico
Hasta aquí las características más sobresalientes de lo
que se puede ver e interpretar con respecto a 6 7 8. Resumiendo, es un programa de archivo, que debe ser polémico
con tono agresivo para tener una mayor repercusión; es un discurso dual (desde
lo referencial y lo autorreferencial); es un programa contestatario, porque no
se calla nada de nada y a nadie; es redundante y repetitivo, como estrategia de
penetración de mensaje; y, por último, realiza una espectacularización de la
noticia a partir de todo un montaje escenográfico en los informes, utilizado
esto también como estrategia de penetración discursiva.
Dice Miguel Guaglianone: “vivimos hoy en una época en la cual el terror no es el factor principal
de la dominación. El factor principal de control es la persuasión, la
herramienta para mantener la hegemonía. Se ha convertido en el mecanismo más
eficaz manejado por la minoría dominante, para controlar y dirigir a las grandes
masas de personas que habitan el mundo. Los medios de comunicación y su
tecnología son hoy las herramientas concretas para lograrlo”[21].
El mismo autor, propone cinco fases para poder identificar cuándo se está
proponiendo una dominación por parte de un medio de comunicación, estas son:
- Estimulan y colaboran en formar una mentalidad de consumo;
- Determinan posiciones políticas e institucionales;
- Proponen y generan valores y patrones de conducta;
- Generan una nueva cotidianeidad de vida;
- Crean la Realidad Virtual[22];
En el caso de 6 7 8,
el único punto que no cumple es el primero, porque en su mensaje no se hace
referencia directa al consumo sino todo lo contrario, tratan de fomentar una
idea de consumidor crítico de lo que ve, de lo que se informa y de lo que se
instruye. Si bien, dan por sentado de que hay consumidores de información, lo que
se trata es de promover una actitud crítica del consumo, y al mismo tiempo, promover
el consumo de la cultura que el Gobierno Nacional fomenta.
Ahora bien, los puntos restantes sí se asemejan mucho al
mensaje del programa. Obviamente, sí determina posiciones políticas, a partir
de los informes u opiniones que se emiten, alienta un versus: muestran los informes para que el publico/consumidor decida
de qué lado se va a ubicar, del lado de la “corpo mediática” o del lado de 6 7 8. Lo mismo sucede con los patrones
de conducta, constantemente están ocupados en que el público genere crítica de
lo que consume informacionalmente de los medios, que no se queden con la
postura de un solo medio, sino que a partir de una conciencia crítica, el
público/consumidor pueda leer[23]
otros medios. Con respecto a los valores, los más nombrados y repetidos son: a)
la búsqueda de la verdad, b) no al olvido, c) nuevamente la crítica, d) detenerse
a pensar una realidad expuesta, e) hacer saber que los mensajes son un recorte,
f) responsabilidad social, g) lucha por la identidad, h) lucha ideológica, i) dialogo
entre sectores, j) no represión, k) consenso social, l) responsabilidad
política y social sin medir por cantidad de votos, sino viendo a la sociedad
con todas sus minorías en conjunto, es decir ser amplios; esto también equivale
a querer ser hegemónico, ya que revisa los significados de estos valores y los
trata de poner en práctica en los informes, tratando de imponer su nueva
versión del concepto.
Por otro lado, con respecto a una nueva cotidianeidad de
la vida, se ha generado una especie de militancia de 6 7 8, ya que desde las redes sociales[24]
se incentiva mucho el hábito de mirar el programa y de asistir al mismo, se suben
videos de los informes y comentarios. En una charla que dio Diego Gvirtz en
nuestra provincia, se notó también, por la concurrencia y las opiniones de los
presentes, que acá también se generó el hábito de ver al programa en horario de
trasnoche, pues, es emitido en ese horario por Canal 10 de Tucumán, por
contrato prefijado con Canal 13 para la emisión de esta programación;
independientemente de que se puede ver por internet o para los que pagan cable
verlo por Canal 7 la “TV Pública” en su horario habitual, muchos de los que se
animaron a preguntar algo al productor, le reclamaban cuestiones horarias de la
transmisión local.
La última fase de Guaglianone es crear una realidad
virtual; cualquier recorte de la realidad por parte de los medios de comunicación
ya es una realidad virtual, sencillamente porque esa realidad está recortada. Por
lo tanto, por más que 6 7 8 denuncie
y critique a otros medios y programas que recortan, producen y reproducen una
realidad virtual, ellos mismos tienen su propia visión de la realidad, por lo
tanto también recortan, producen y reproducen la realidad, por lo que 6 7 8 no escapa a virtualizar una
realidad recortada desde su mirada, que como se viene exponiendo, es una mirada
oficialista en la cual se asumen, se identifican y se representan.
Entonces,
6 7 8 “como vocero oficialista
asumido”[25] es
hegemónico desde el mensaje puesto que, trata de mantener una posición
dominante con respecto a los informes y las voces representantes del Estado. Las
estrategias y las opiniones, son claramente una toma y una defensa de posiciones;
se trata de ganar en el campo de la información mediática un espacio que se va
ampliando diariamente. Y, el bien en juego no es nada más y nada menos que la
penetración ideológica en los públicos/consumidores.
A pesar de que, desde 6
7 8 denuncia a otros medios y a sus colegas como hegemónicos y como defensores
de esa hegemonía de prensa; 6 7 8
también cae en la disputa de captar audiencia, lo hegemónico está en sus
estrategias y sus discursos, que con la intención de generar conciencia, a
partir de allí, se instala en la opinión pública para cambiar la rutina y el hábito
cotidiano de los consumidores de información. Son las mismas estrategias que
utiliza “la corpo mediática” para generar y revalidar su posición hegemónica
dentro del monopolio de la información. La diferencia está, en que si bien a
pesar de que sigue en disputa el público/consumidor de información, se comparte
una doble hegemonía. Tema que se analizará en el próximo apartado.
Para finalizar, sí hay una doble hegemonía desde el
momento en que ambas posturas ideológicas generan sus propias agendas de contenidos
de información, utilizando las mismas herramientas, las mismas estrategias y
los mismos códigos. La diferencia está en el cómo las usa a esas estrategias 6 7 8 y “la corpo”; qué y cuál son los
objetivos de cada uno y, fundamentalmente, cuál de los dos va conquistando más
terreno frente al otro, o visto de otra manera, cuál es el que va cediendo
terreno frente a su par. Para comparar esta doble hegemonía, es similar al
sentido khuneano de paradigma, donde pueden convivir distintos paradigmas hasta
que se da la revolución científica. Entonces, la pregunta es: ¿cuál de las
hegemonías convivientes actualmente será la que sobreviva a la revolución
informativa?
[1]
María Julia Oliván y Pablo Alabarces. “6 7 8. La
Creación de Otra Realidad”. “Introducción” (Pág. 9). Ed. Paidós. Buenos Aires.
1ra edición, 2010.
[2]
Ibíd. Pág. 54.
[3]
Saludo de bienvenida en la apertura del programa 6 7 8 de Luciano Galende, su
conductor actual.
[4]
Sin bien habla específicamente de TVR, programa de la misma productora de
Gvirtz, sirve de ejemplo para el análisis de 6 7 8, ya que ambos programas, al
igual que Duro de Domar (también de PPT), tienen prácticamente formatos
similares, los cuales no tienen ningún inconveniente de mostrar su postura a
favor del Estado nacional.
[5]
María Julia Oliván y Pablo Alabarces. “6 7 8. La
Creación de Otra Realidad”. Pág. 39.
[6]
Frase de despedida del programa “En el Medio”, se emite por Canal Encuentro.
[7]
María Julia Oliván y Pablo Alabarces. “6 7 8. La
Creación de Otra Realidad”. Introducción. Pág. 10.
[8] Ibíd. Pág. 10-11.
[9]
Enrique
Guinsberg. El Sujeto Mediático/2: Hegemonía de los Medios. Universidad Autónoma
Metropolitana-Xochimilco de México. Revista Subjetividad y Cultura.
elSigma.com 13-03-2002.
[10]
Ibíd.
[11]
María Julia Oliván y Pablo Alabarces. “6 7 8. La
Creación de Otra Realidad”. Pág. 71.
[12]
Ibíd. Pág. 68.
[13]
Ibíd. Pág. 85.
[14]
Ibíd. Pág. 110.
[15]
Segmento que aparece al principio del programa, luego de los avances o
titulares.
[16]
Ibíd. Pág. 67.
[17]
ibíd. Pág. 79.
[19]
María Julia Oliván y Pablo Alabarces. “6 7 8. La
Creación de Otra Realidad”. Pág. 67.
[20]
Ibíd. Pág. 60.
[21] Miguel Guaglianone. Para la revista
digital El Socialismo del Siglo XXI. “Medios de comunicación: formas, contenidos y
dominación”. Martes 21 de octubre de 2008.
[22]
Ibíd.
[23]
Me refiero no solo a leer medios gráficos, sino también a leer los mensajes de
todos los medios.
[24]
En el año 2010 se realizo una marcha multitudinaria en Capital Federal en apoyo
a la Ley de Medios Audiovisuales que fue convocada por Facebook, aun se ven
videos por internet de mucha gente concurriendo a la marcha con pancartas
identificando 6 7 8.
[25]
María Julia Oliván y Pablo Alabarces. “6 7 8. La
Creación de Otra Realidad”. Pág.103.
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